Lo que en los años 80 era una tienda de cristales se ha convertido en un auténtico motor de notas musicales. Como si fuese una sesión solo para privilegiados, cuando entras en el Central el camarero te ayuda a buscar sitio, mientras te comenta que allí no hay mesas exclusivas, ni sitios reservados, todo el mundo puede sentarse en cualquier sitio. Unido a este encanto "ocupa" está la decoración parisina y el ambiente elegante, además de las buenas cañas y las inquietantes tostas de casi todo. Un lugar, sin duda, para no dejar de ir.Antonio Serrano nos enseñó ayer la fuerza de sus pulmones. Con un sonido que al principio parece de juguete, poco a poco te va metiendo el ritmo del aire en el cuerpo. Comenzó sus estudios musicales a los siete años. Su padre le inició en este arte, enseñándole las claves para aprender a tocar cualquier instrumento utilizando solo una armónica como instrumento base. Complementa su formación con estudios de piano, violín, percusión, lectura musical, armonía, etc. en los conservatorios de Madrid y Alicante. Destaca muy pronto como armonicista y gana varios concursos internacionales. El punto de inflexión viene dado por la invitación del gran Larry Adler para tocar con él en un concierto organizado por las Naciones Unidas en París, en el que comparte escenario con Lorin Maazel, Salvatore Accardo o Placido Domingo, entre otros. A partir de este momento comienza a colaborar con grandes figuras del jazz nacional e internacional, participa en bandas sonoras de películas y no deja de satisfacer al público con sus actuaciones en directo.
Joshua Edelman, neoyorquino afincado en Madrid, dicen de él que es uno de los pianistas más serios, capaces y versátiles del jazz hecho en España, y además es un gran compositor, arreglista e intérprete en muchos y diversos registros: jazz, latin-jazz, salsa y clásica. Tranquilo y con mucha conexión con Serrano, debajo de la tapa del piano se veían reflejadas sus muecas de complicidad con el líder de la banda.
Tanto Edelman como Serrano nos movieron las entrañas en una sesión injustamente dividida en dos partes. Espectacular el tributo a Charles Mingus. En las canciones de este gran pianista siempre puedes encontrar en el fondo una pizca de chulería rockanrollera, y así lo puso en el piano ayer Edelman. Grande, muy grande el "trompetista invitado" (siempre me pasa lo mismo con algún nombre desconocido), con mofletes a lo Amstrong y gafas a lo Allen puso la nota salvaje a un repertorio que rebosaba nostalgia por todas partes. El batería suave pero marcando -esta frase es de Stephie-. Parecía que no iba a decir nada y dijo muchísimo, pedazo de solo-solísimo que abrió un silencio absoluto en todo el café. El bajista cantando las notas con el bajo, en uno de esos matrimonios dignos de los mejores músicos, o al menos eso dicen.
Hoy es la última sesión de Antonio Serrano con esta banda. Venden el CD que grabaron allí en el Central en el año 99. Última oportunidad. Os dejo como siempre los links.
Jazz + Blues con toques de tango e incluso un poco de salsa. Seguimos en la mezcla.
myspace de Antonio Serrano
web de Joshua Edelman
1 comentarios:
Buenisimo el articulo!!
Lo que me debi perder!!!
Por qué no mandas alguna de estas criticas a algun periodico???
A lo mejor llegas a conseguirte un dinerito extra.
Abrazo!
Publicar un comentario en la entrada