viernes 22 de agosto de 2008

El Septeto Santiaguero. Sala Clamores

La vieja guardia del sonido cubano rinde pleitesía a estos siete músicos de movimiento interminable. El miércoles pasado, bajo un manto de poesías inconclusas, fotografías a destajo, salchipapas al gratén y camisas de guardabosques pudimos entrar en la sala Clamores para oir y ver música del otro lado del atlántico. Costó entrar, costó situarse, costó pedir la cerveza pero lo conseguimos. Y es que la sala se llena hasta los topes. Con los camareros de un lado a otro pidiendo paso y los dos tipos de asistentes a la sesión: los puristas sentados y los fiesteros de pie haciendo amagos de mover las caderas mientras los santiagueros tiran de letras que me hicieron reir casi más que Los petersellers -que por cierto tocan en Clamores la semana próxima-.

El Septeto Santiaguero comenzó su travesía en 1995, adoptando rápidamente la estructura de este tipo de uniones: guitarra, tres, bongó, claves, maracas, contrabajo y trompeta. Eran años muy duros para la música en Santiago de Cuba y en todo el país. Las dificultades habían dejado bajo mínimos las estructuras comerciales de la música. Aunque en La Habana el auge de las grandes orquestas fue total a lo largo de los noventa, en Santiago la mayoría de las orquestas se quedaron sin trabajo ya que no había dinero para pagar a agrupaciones tan grandes. Los carnavales dejaron de ser lo que eran y perdieron su poder de contratación. La crisis trajo como consecuencia el que muchas orquestas se dividieran y se canalizasen en dúos, tríos, cuartetos, quintetos y septetos hacia el turismo, que asimila perfectamente estos grupos de pequeño formato. En 1997 tocan en el Festival de Folk de Getxo, y desde ese momento levantan el vuelo y aún no han aterrizado.

En todos estos años y con varios discos editados, el Septeto Santiaguero no ha hecho más que madurar y mantenerse firme en su vocación sonera. Dicen que hoy por hoy, es la mejor formación que se puede escuchar en la Casa de la Trova de Santiago de Cuba. Cuando las circunstancias lo permiten, los siete acuden a Cienfuegos para participar en el Festival del Son o se escapan a La Habana, donde siempre son bien recibidos. Allí se celebra en mayo un festival en el que participan numerosos septetos de toda la isla. No es un festival competitivo, sin embargo hay unanimidad en que oficiosamente el Santiaguero es el mejor septeto en activo en Cuba.

Fernando Dewar ejerce de líder indiscutible, llevando los pasos y las letras improvisadas hasta el último recobeco de la ironía y el humor con acento latino. Pásame la plata o Barriga lisa más que originales, sorprendentes. O al menos para mí, poco oyente de este tipo de cosas. Cada minuto que pasa te das cuenta de que cada cual de los siete canta mejor, toca mejor y baila mejor. La voz nasal al principio extraña y al final envuelve, mima. Mi experiencia se reduce a Vieja Trova Santiaguera y el archiconocido Compay Segundo -Buena Vista Social Club, del gran Wim Wenders- , pero haber estado viendo a estos siete magníficos sube los puntos a la salsa en mi top ten de conciertos de los últimos meses.

Otro acierto. Llevan el ritmo en la sangre. Naturaleza salsera. Salsa natural.


Trocito para los curiosos, Buena Vista Social Club. Wim -hay confianza- no dejes de hacer cine... http://www.youtube.com/watch?v=6JEdf7XsV5g

1 comentarios:

Josep Mas dijo...

Percibo en tus escritos que la música, en concreto cada estilo, refleja una parte del alma. Muchas gracias por tus "pedaso" de crónicas de los conciertos dan ganas de ir. Vamos que "hay que ir".