miércoles 6 de agosto de 2008

Miquel Barceló. Arte como teatro

Ya que no caerá otra crónica conciertera hasta el fin de semana, voy a hablar un poquiño de este tolo todoterreno. Terminé de leer sus cuadernos hace poco. Creo que entender la obra de un pintor empieza por entender su vida, sus ideas, lo que piensa. No es fácil, pero intentar ver un trocito de su mundo es una aventura. No entiendo mucho de pintura, pero ya sabéis que este mallorquín-francés-africano me llama la atención desde que pude ver una exposición suya en el Kubo (San Sebastián).

Miquel Barceló (Felanitx, 1957). Entre la locura y el arte (dramático) mueve su visión entre Mali, París y las islas. Su mundo es complicado. Pintor de este siglo, dicen que está entre los grandes. Si lees el libro "Cuadernos de África" y luego ves las acuarelas que pintó allí de las mujeres que transportaban las verduras o de los niños en el agua no sabes si estás loco tú o te ha vuelto él. El libro tiene partes espectaculares -sobre todo cuando dice lo que piensa- y otras que no se entienden del todo, es decir, es un reflejo auténtico de su persona. Todo entre bocetos y alguna historia simpática de los bares de la zona o de sucesiones de palabras que le llevan siempre a sus pintores idolatrados. Pude ver una selección que hizo con otro gran genio-loco, Mariscal. En una entrevista explican porqué deciden trabajar juntos, y no es que no se entienda, es que no pueden explicarlo, "si es que solo sabemos pintar".

Impactantes las ilustraciones que realizó para una edición especial de la Divina Comedia de Dante. Luego oí que él ni siquiera se leyó ni un párrafo del libro, lo que me parece todavía más sorprendente. Mucha naturaleza y elementos matéricos. Me hubiera gustado ver el espectáculo que realizó con el coreógrafo Josef Nadj. Al parecer, durante una hora, Nadj y Barceló deforman, moldean y se arrojan barro mutuamente hasta acabar convirtiendo el conjunto en una escultura animal por la que desaparecen. El espectáculo carece de música o comentarios de Nadj y Barceló, y tan sólo va acompañado de los sonidos derivados del trabajo con el barro, es decir, respiraciones o ruidos generados por el moldeado de la materia. Como es lógico, esta puesta en escena tiene muchos críticos y otros no tanto. He podido ver algún pedazo y parte del resultado final, y al menos resulta un poco inquietante pensar que cada representación es única. Nos quedamos con las ganas.

Otra historia es su restauración de la catedral de Palma. Impresionante. Espero poder verla desde cerca algún día. Pasó muchos meses encerrado en el taller de Vincenzo Santoriello, en Nápoles, ahormando más de 12.000 kilos de caolín con los puños para dar vida, ritmo y forma a las visiones que recubren como una segunda piel la Capilla del Santísimo de la catedral de Mallorca, levantada en el siglo XV, donde también intervineron Gaudí y Jujol. Y donde rechazaron en los años 70 el diseño de Joan Miró para un rosetón. Un trabajo monumental, al que hay que sumar el mobiliario también diseñado por él. El artista, como un náufrago metódico, sorteó, dice, "inconvenientes técnicos y políticos", descubriendo nuevos secretos de la materia, resolviendo dudas hasta conseguir esa obra que buscaba sin saberlo, estos 300 metros cuadrados de puro Barceló recreando la iconografía evangélica de la Multiplicación de los panes y los peces junto a las Bodas de Caná.

Loco. O lo aparenta.
Pintor. Esto no puede disimularlo.

PD.-Si quereis saber más os puedo pasar catálogos y el libro para el que se atreva a leerlo. Os dejo la web por si quereis ver su obra y biografía, aunque también podéis pasaros por el Reina Sofía, que hay un par de cuadros.

www.miquelbarcelo.info

1 comentarios:

Josep Mas dijo...

Excelente. Ya se ve que a parte de la sensibilidad musical, tienes otro tipo de sensibilidad. Se puede decir que eres todo un artista. Sigue así pero no olvides lo importante.