lunes 1 de septiembre de 2008

Pedro Iturralde Quartet. Sala Clamores

Miércoles 27 de agosto. La plaza Olavide llena como siempre. La línea 10 de metro desde Nuevos Ministerios abarrotada para variar. Y la sala Clamores preparándose para ser testigo de una magnífica sesión con un maestro, o maestro de los maestros.
Un lujo de sesión. Soy de los que piensa que la música no llega igual a todo el mundo, depende de las circunstancias, lo que vivas en cada momento. Un concierto puede no decirte nada o decirte muchísimo en función del contexto. Da igual que sea García Lorca o una piedra, Pedro Iturralde trastoca el interior de lo que sea, y con solo dos manos, sencillez y mucha experiencia a sus espaldas. Como si de un muchachito se tratase, sale al escenario, se inclina, bromea con sus músicos, saluda al público y coge tus entrañas y las pone a ritmo de 3/4. Suena el rail, entra el bajo y es cuando te das cuenta de que estás a punto de asistir a una sesión privilegiada, porque ante este genio solo caben dos opciones: o te encanta o te encanta. Ritmos que recuerdan a Woody Allen hacen que tu mente repase la época de Nueva Orleans, o que por momentos vuelvas a tu queridiña terra galega con Endofonías venidas desde lonxe.
Y es que este gentleman tuvo canciones que por un motivo u otro me encantaron, me conquistó sin mucho esfuerzo, al minuto dos del primer homenaje de la noche. El concierto empezó con un tributo a Sony Rollins, Kellington, Miles Davis y otros grandes, una pieza magistral, un popurrí que derrochaba jazz del bueno buenísimo por todas partes. Sencillo el líder, simples sus acompañantes. Como un primer plato antes del sorbete, te encandila pero te deja con apetito. Sonidos que recuerdan a colores, un saxo alto que canta lágrimas y mucha nostalgia de los de ayer.
Para mí, el mejor momento fue la versión de Edith Piaf, Himne à l´amour. Creo que esta canción hace un recorrido por todas las etapas de un enamoramiento. Tiene humor, ironía, nerviosismo, situaciones cómicas, ilusión, esperanza, desengaño, alegría, pasión e incluso tristeza. Como en una historia de película hollywoodiense, la canción encaja perfectamente en todos los tramos-escenas hasta el desenlace. Y lo mejor es que en el desenlace cabe el final fliz y el no tan feliz. Si a esto le unimos la improvisación, la espontaneidad firme, nos queda una versión de Piaf inmejorable. Soberbio. Parece que el saxo habla, y si escuchas bien puedes oír la historia. Helenica, una canción que compuso en Grecia, tiene un parón que pone los pelos de punta. El clarinete enciende la sala, y apaga las voces de los más inquietos que por un rato se pasman ante tanto sentimiento. Y de repente, hace un giro hacia Ongi Etorri, o La Nana de Manuel de Falla. ¿A qué le tiene miedo este hombre? Puede con todo, y además lo borda. Sin dejarte tragar, y cuando te has dado cuenta de que tienes que pestañear, se lanza en los bises a tocar el piano. Una composición suya. Toma. Por si fuera poco lo que has visto. El disco Endofonías es una verdadera maravilla, grabado en Santiago, y recorriendo etapas "do camiño" hasta la canción número diez. Negra Sombra. Otra conquista. Otro trozo de tejido cardiaco. Otra poesía al instrumento de viento. Otra genialidad de la casa Iturralde.
Pedro sabio. Pedro catedrático. Pedro músico. Pedro entrañable.

PS.- Me hubiera gustado mucho ir con vosotros el sábado, pero tuve que adelantarme porque de lo contrario me perdería a este genio del jazz...

5 comentarios:

magia 101 dijo...

uy buena forma de terminar
Pedro sabio. Pedro catedrático. Pedro músico. Pedro entrañable.
Me encantó

Pardo dijo...

...y el nivel va subiendo con cada post...
Goyanadas artísticas. Goyanadas elaboradas. Goyanadas de Goyanes, muchas Goyanadas.

Juan Pablo dijo...

jajaja una Goyanada!
Ya que Neon Neon te ha parecido una mierda, a ver si esto te gusta más: http://www.youtube.com/watch?v=jfX6WTOmt5E

Pardo dijo...

Una vez conocía a uno que molaba porque tenía un blog, y ponía goyanadas. ¿Será la blues harmonic?, ¿serán los grelos?, ¿será la cecina?.

ggoyanes dijo...

Pardo!!! Pues esta semana caerá una sesión de buena música, así que no tardaré mucho más en escribir otra crónica!!! Paciencia!!!
PD.- ¿será la ceferina? ;)